lunes, 23 de marzo de 2009

el hombre creó el fuego
el hombre se comió al hombre

el hombre usó las manos
    el palo
el hombre domesticó al animal
    aprendió sobre poder
        sobre intereses
el hombre defendió
abrazó
manipuló
torturó
analizó
medicó
al hombre

y el hombre creó el fuego
y el hombre se comió al hombre

lunes, 16 de marzo de 2009

Vivo


vivo entre baldosas flojas
    en blanco y negro
escuchando lo que no viví
y desgarrándome como quien lo hizo

no vivo el barrio
    ni la gran familia
        ni la charla de café
vivo hombres que ya no se animan

vivo buscando el escenario
    el pasto
        el silencio
a veces los encuentro

miércoles, 4 de marzo de 2009

Fin

    El viento la despeinaba, como siempre. No sabía donde estaba, pero estaba bien. De un segundo a otro el cielo cambió de celeste a blanco, de blanco a gris, el nubarrón la cubrió amenazante y la envolvió.
Con el pecho oprimido, agudizo el oído y comenzó a dudar de su soledad. El murmullo crecía, corrió hacia él.
    La manifestación estaba en el cruce de las dos avenidas más grandes del pueblo. Cientos, miles, millones de personas. Apretadas, sudorosas, tristes. A cada abrazo una lágrima, a cada lágrima un grito. Carteles que decían “¡no, por favor!” se alzaban por sobre la multitud.
- ¿Qué pasa? – preguntó
- Llegó el día, van a hacer explotar el mundo.
    El escalofrío recorrió su espalda, desgarrándola. Apretó los dientes hasta que se le aflojaron, los puños hasta clavarse las uñas. No derramó ni una lágrima, ni dejó salir un sonido.
    Todos se arrojaron contra el suelo. Ella se quedó de pie. La gente se fue cubriendo de papeles azules, rojos y blancos, que caían vaya uno a saber de donde. Globos, guirnaldas, y una marcha conocida taladró sus oídos. Inevitablemente miraron al cielo, esa tentación incontrolable de entender, de evitar, de ser testigo de cada segundo, aunque sean los últimos. Un enorme cartel proyectando lo más simple y terrible. El gris se volvió del color del fuego. Resignarse y esperar a que la nada llegue, profunda.