lunes, 24 de noviembre de 2008


y al final
no hay final

sólo idas
sólo vueltas

sólo carreras contra el tiempo
    y la rutina

contra los besos por obligación
    los cumplidos
        las camas vacías

contra la ropa
    los modales
        el invierno
            la paz

si el tiempo nos hubiera querido un poco más

lunes, 10 de noviembre de 2008

La ola

    Cada vez más enorme. Cobra la dimensión del universo, más grande que todo lo que existe en la tierra, tal vez hasta más que todo mi miedo y todo mi amor.
    La enorme tiene cara. Cara de sirena en la proa de un barco, cara con caras, con ojos que van de azul a rojo, dientes y colmillos.
    Debo entregarme, debemos entregarnos. Corren desesperados, como si algo fuera a salvarlos, como si viniera un suspiro enorme a volarnos de este planeta, como si fuera cierto que la esperanza no se pierde jamás.
    Llega a su máximo esplendor y comienza el brutal descenso sobre nuestras cabezas. Algunos se esconden bajo la arena llorando, buscando un vano refugio, negando que la tierra caerá como ceniza en el universo, y sólo quedará agua y aire.

    Mi cama y mi cuerpo empapados, rastros de la desgracia. La respiración quebrada. Cierro los ojos y siento como la ola sale de mi boca, cruza la ventana y se pinta para siempre ahí, en medio del paisaje.

lunes, 20 de octubre de 2008

El miedo


la rosa asoma la esquina del ojo
tiembla la boca
    el calor sube
humedece los labios con los ojos cerrados
aún lo siente ahí
    mordiéndole la espalda
miedo a no ver
y escuchar los ruidos
¿qué habrá pasado en su ausencia?
nada se ha caído

abre la puerta
tiembla la boca
el calor
el miedo
    mordiéndole la espalda

viernes, 10 de octubre de 2008


el día que llegaste
sonrisa negra
manos débiles
aire gastado
    restos

de mí
del cuarto
de la cama que rompimos
de la ventana
    que nos desnudó

traspira tu calor
en mi piel
mi boca pierde tu sabor

clavas tu aliento
clavas tu fuego
te inhalo
exhalo lágrimas
    lastima
        desgarra

martes, 23 de septiembre de 2008

Desafinando


besos como disparos
    al olvido
balas que no llegan
los besos se nos secan
    nos secan

tiempo
    ciegos
        ocultos

la lluvia fija las huellas en la tierra
la taza de café medio vacía
nuestro amor
    desafinando

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Silencio

una bomba explotó
en silencio
un hombre robó
en silencio
una mujer fue violada
en silencio
miles murieron en la guerra
en silencio
alguien gritó al apretar el gatillo
y el llanto de un niño
    rompió el silencio

viernes, 1 de agosto de 2008

La casa

la casa de la puerta verde
está sobre una avenida

vitrales
    balcones
        firuletes

ruidos nocturnos
    miedos de chicos

el verde se tiñe de gris

vaya uno a saber
cuántos vitrales han muerto
cuántos rombos
cuánto ruido sale de la madera
    cuánta madera

cuánto tiempo
hasta que cedan mis ganas
de que su timbre vuelva a sonar
de que vuelva el eco de mi voz
al mármol de su escalera
de que vuelva a ser ella
    y a esperarme

hoy la puerta verde
    no se abre para mí

martes, 1 de julio de 2008

la primera y la última
    abstracta
        inexplicable.

se mete, contamina
el alma
    la mente
        el cuerpo.

la que desarma
la que vacía
la que dura lo que tarda
    en llegar el amor.

esa
que me paraliza las manos
que derrama el tintero sobre la hoja
me interrumpe
    me limita
        me frustra.

impotencia
hoja humedecida del sudor de mis manos
desequilibrio
el pedazo que falta
    para estar enteros.

no siente culpa
no siente nada
    ya no siente nada.

lunes, 2 de junio de 2008


explotan las caricias
    volvemos a sentirnos
        vivos

el espacio se reduce
    sólo nos importa salir del frío

te incendiás conmigo
    sin palabras

sin nada por conocer
    no hay enigmas en el cuerpo del otro
¿costumbre? ¿comodidad?

nos agitamos,
    corrimos demasiado

somos el reflejo de aquella pasión
    somos lo que sobra al amor

martes, 1 de abril de 2008

Comienzos

      No sé nada de vos, no sabés nada de mí. Dos extraños cruzaron las miradas en un momento dado, en un lugar determinado. Tal vez, uno de los dos supuso que seguirían mirándose mucho tiempo, tal vez no, pero se dejaron llevar. No sé quién sos ni sabés quién soy. Sé que tu cuerpo me grita y tus dedos me queman al tocarme.
      No necesitamos las palabras para empezar a inventar. Sólo los cuerpos, los ojos, las bocas. Seguramente haya habido cupidos, testigos, alcohol, música, amigos. Dos extraños se apasionaron, se enredaron y entre arañazos, caricias sobre actuadas, sudores y silencios, el amanecer los desnudó aún más y los forzó a volver. Al fin y al cabo, las pieles eran aún impermeables, los ojos desafiantes, las historias paralelas.
      Pero qué bien se sentía no saber, adivinar quién eras, qué hacías y qué ibas a hacer en el siguiente encuentro. Excitante, inexplicable felicidad, libertad, sonrisas, deseos y una extraña confianza que nunca sabremos explicar. Dejarme abrazar, rozando las manos, no pensar en destinos ni en futuros. Sólo girar en la arena húmeda, junto al mar.