Me mirás. Mil manos que se meten en mis ojos y llegan a todo mi cuerpo y me dan vuelta las tripas. Mi cara refleja el sufrimiento y el goce, el masoquismo de nuestras pupilas unidas por un hilo ínfimo e irrompible.
Me mirás y siento cómo me pensás desnuda. Y me siento indefensa. Y me siento caliente.
Me baño en tus ojos que contienen el océano entero. Me baño desnuda. Me baño en tu paz, en nuestro desafío.
Me deleito con las gamas de azules y quiero encontrarlos todos.
Cómo dejás que tus ojos te traicionen así. Cómo dejás que me confiesen tu verdad. Cómo dejás que me digan, que me griten tan fuerte, que no te vas a olvidar de mí.
domingo, 7 de junio de 2009
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