levantando yunques y flores
las voces le dijeron lo que tenía que hacer
el duende salió ayer de su escondite
y desordenó la casa
la llenó de agua salada
de mar
y lágrimas
el miedo abrió la ventana
de abajo de la cama salió el frío
debía correr por los pasillos
después de un invierno largo
necesitaba volver a abrazar
no había veranos en su horizonte
el pasado comenzaba a colgar de las paredes
sus cuatro paredes del sueño
su sueño para que descanse el delirio
su pecho que el duende oprime
y ya se hizo tarde
para encontrar ese abrazo
lunes, 1 de junio de 2009
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